viernes, 9 de noviembre de 2012

POEMAS Y CANTARES

                              TONADITA A TUNUYÁN

 Quien le canta a Tunuyán debe hacerlo con tonada 
 porque es la canción cuyana y debe ser bien cantada.                  
Cantarla con emoción y con la mano tendida
propio de la tradición de nuestra tierra querida.
Te canto mi Tunuyán con templanza y con afán 
con templanza y con afán hoy te canto Tunuyán.
                                              
                 Cogollo

Tunuyaninos que vivan, 
que vivan tunuyaninos,
este cogollo reclama,
ustedes son los que alientan
el sol de cada mañana.
Con la tonada dichosa
me los bebo aquí en Mendoza
y me los llevo en el alma. 
Alfredo Vicente


TONADA DEL COMPADRE

Somos los dos de tonada
dos gotas del mismo arroyo
que son mucho siendo poco.
Venimos desde el silencio
a ser canción en el otro,
es por eso que al compadre
uno le enciende el cogollo.

Tiene entonces la tonada
dos voces amanecidas,
juntos vaamos por el caanto
y volvemos por la risa.
La vida quiere ser más
y para eso nos precisa.
El compadre es un amigo
que me duplica la vida.
                               Invest. Alfredo Vicente



CARNAVALITO TUNUÑAQUEÑO (canción)

Ya estamos en carnaval papel picado calles de hinojo
este es el corso de Tunuyán, bombitas espumas y pomos
Van disfrazados diablos y brujas gesticulando para asustar
a despistados que no descubren, no descubren el carnaval
vibra el carnaval tunuñaqueño carnavalito de enmascarar.
Ya llega el fin  del carnaval se acallan juegos y mojaduras
caen caretas cae antifaz esperando otras nuevas venturas.
                                                                     Alfredo Vicente


ASÍ ES MI TIERRA (poesía)

Sos la tierra de temblores de heladas y granizadas
Tunuyán así presentas como una tierra olvidada
Mas ello suena engañoso destacar  lo tuyo malo
pues es de tu lado bueno el que yo muestro y alabo.
Son tus largas alamedas, tus ondulados sauzales
que restauran en veranos la frescura de tus tardes.
Otoños de ocres dorados que inspiran luz a poetas
desnudando mil paletas que iluminan tus pintores.
Tu suave nieve de invierno alfombra llano, montaña
Tunuyán el ancho oasis de oculta y surgente agua
que siempre en tu primavera estalla en multicolores.
 años llegan y descubren suelos turgentes variados
que labrados en la fe, se reiteran jugosos pasados.
Yo así te presiento presente, tú Tunuyán sos mi tierra
aquí fui niño, joven, hombre, en vos fundé vida plena.
                                                           Alfredo Vicente

CUECA DEL COSECHADOR

Verdes alamedas verdes, que cobijan del ardiente sol
van perfumando la tarde que está encendida y en flor.
Tardes de mi Tunuyán con su horizonte de cerros
callejón donde descansan la caballada y los perros.
Hay cosecha y es febrero y prontas van las cuadrillas
de sedientos cosecheros buscando fruto que brilla.
Ya termina esta jornada, pronto ya vendrá el sosiego
vuelta al retorno añorado, donde afloran los afectos.
                                                           Alfredo Vicente





LA TONADA PARA MI VIEJO

Dulce compás de tonada que de unos labios florece
después que una serenata festivo elogio merece,
Canten ya los tonaderos que recorren madrugadas
compartiendo unos vinitos y repitiendo tonadas
A veces se las recuerda y nos conmueve su encanto
y cuando ofrecen cogollos es agradecido el canto


Mi viejo Alfredo que viva cogollito de gladiolo
ser excelente persona lo acredita por sí solo.
                                                         Alfredo Vicente










TUNUTANGO

Para vos Tunuyán hay un tango sin señal de farol y de esquina
pues tenés un sentir, un alago de genuina expresión argentina
Hay un corte y quebrada en tu cerro y milonga virtual en tu cielo
retrato de Carlitos en taxis y un repique de taquito en tu suelo
Manzi y Discépolo escuchan tu leal fuelle, quizas resongón
y si no de mil formas dibujan, en tus labios silbar su canción. 
Aunque lleves fervor de tonada no le quita valor al chan chan
pues revela el real patrimonio argentino, por la humanidad.
Sí Tunuyán también sos tango: Caminito, Cumparsita, Gisel
si no tenés ley de arrrabal y fango, si persigues la ideal promesa
sintiendo elevarte en baluarte tanguero y asi seguirle más fiel.
                                                             Alfredo Vicente

ALLÁ EN EL PUESTO    (Ranchera)

En el fondo de Chacayes, junto al arroyito lento
hay un puestito de cabras a cubierto de los vientos.

El rancho lo cuida ella, que también abre el corral
dejando salir las cabras que van subiendo a pastar.

Él salió a buscar temprano leña, pichana y  chañar
que cargada en su caballo va yerba, vino y demás.

Y al volver ya su ranchera que tiene presto el hogar
y juntos juntan las cabras que bajan a lento andar.

Ya la tarde va apagando todo un día en sus trabajos
al puesto llega el descanso, y mesa con comentarios.

La luna ilumina  el cerro, abajo el puesto está atento
las cabras se van durmiendo, afuera cuidan los perros.

El cielo es techo estrellado, un rancho en techo de paja
es la vida en Los Chacayes, esta ranchera hoy lo canta.
                                                                   Alfredo Vicente

SIN MIRAR ATRÁS

Aquí voy recorriendo tus calles Tunuyán que de vos me alejé
hoy decido pegar esta vuelta e ir consciente reviendo el revés
Como aquel visitante indeciso sorprendido de ver lo que ve
atesora lo visto impensado o casi soñando en vigilia tal vez.
Sin recuerdos rencores nostalgias, ni volverse en estatua de sal
un estilo y disfrute de ahora, viendo en limpio y sin mirar atrás.
Hoy de verte Tunuyán yo me admiro creo verte por primera vez
 anónimos ya nada conmigo, nada de recuerdos y nada después
Sin recuerdos rencores nostalgias ni volverse en estatua de sal.
un estilo y disfrute de ahora, viendo en limpio y sin mirar atrás.
                                                                Alfredo Vicente

ESA APARICIÓN

      Hasta que apareciste fue vacío, sensaciones furtivas que expiraban
      en inútiles temerosas ilusiones, ligeros brillos que en sí se apagaban.
      Y allí apareciste a cielo pleno, llenándose de miradas y tibios ojos
      colmada tu cara llena de sonrisas, y allí tu moín  decuidado y sereno.
     Así apareció el descubrimiento, que se liberaban mis locos vacíos
     allí avisoraban mis vanas ideas, tras una alocada e ignota ceguera.
     Y no ver otra cosa que tu aparición, y sin guardar la duda, lo incierto,
      ello resolvió mitos, desconfianzas y volviendo simple el sutil encuentro,
     se aclararon mis sendas oscuras, dando un verde amor, un sentimiento.
     Pronto nos llevó a un juego entre dos, de jura y señal que unía dos vidas
     brotando en proyectos; también en silencios, unión, celos, convivencia.
     Los hijos marcaron las pruebas, de las que surgió la renovada aparición,
     fue el encuentro distinto, que nos hizo amanecer  en otros horizontes.
     Allí siguió un vivir  de utopías soñadas, modos invividos, impensados;
     que siguen llevándonos en pos de emociones y de una nueva aparición.
                                                                                Alfredo Vicente





UN MUNDO (poesía)

           Un mundo que es la vida. Las vidas, todas
           y múltiples; donde abrevan viciosos, avarientos,
           ansiosos, humildes, marginados y millonarios.
           Un mundo que recoge, alegrías, soledades, lutos,
          esperanzas, tristezas, pánicos y desasones.
           Un mundo de posibilidades: buscadas, regaladas,
           esperadas, negadas, desperdiciadas o desoídas.
          Un mundo que nos puede dar todo; quitar todo,
          exigir todo, encender o apagar de pronto todo.
          Todo a cambio de nada, porque el reto de la vida:
           sigue, sigue, sigue y siempre seguirá. Es su reto.
          El  mundo es sólo uno; no tenemos otras cosas
          para comparaciones, para desacuerdos, desdenes,
          aclaraciones, odios, creencias o indiferencias.
         El mundo es el mundo, nadie conoce otra cosa;
         es que somos ese mundo, sus constructores y
         somos los ejecutores de lo que pasa o deja de pasar
         en él. Somos el mundo y él sólo dejará de serlo
         cuando cada uno, lo deje tras su último aliento.
                                                               Alfredo Vicente


LA LEY DE LA VIDA (poesía)

         Vida es lo natural, que comienza en esas dos células,
         que al unirse generan la formación que somos y que en ella
        en realidad comienza la sutil e ineludible decadencia.
         Cuando niños ya derrochando energías, desgastadas en
        el reconocer códigos y mitos, que llevan a un largo caminar.
        Ya jóvenes, en la creencia de haber conseguido la permanencia
        como trofeo detenido en el tiempo. Épocas que parecen que 
        no pasan; momentos en que se cree tener todo.....pero.
        Pero la vida pasa, la vida que no espera, que va quemando metas.
        Pues lo que sonaba como llegada al tope, nada más vanal.
        La vida no para, ella va marcando canas, arrugando perfiles,
        encorvando esbelteces, en esos años que ya empiezan a pesar.
        Pesan sobre hombros, que van recibiendo la flacidez y el tropiezo.
        Es la vida que se come a la vida, ella que va marcando ese contrato
        que todos conocen, pero que tratan en ignorar, ya escapando
        al espejo una y otra vez; hasta terminar por enfrentarlo y aceptarlo
        desde su decaída condición. Contrato que rige, que la ley de la vida-muerte
        se cumplirá inexorablemente; pues así es de simple, es la Ley de la Vida.
                                                                                  Alfredo Vicente





         







CAPITAL DE LA MANZANA ¿TUNUYÁN?


            Seguimos aseverando que es la capital de la manzana.   
Tunuyán……. ¿ lo es en realidad?
            Considero la investigación para un examen examen de tesina del año 2000, aprobada por una estudiante, para la Licenciatura en Administración de Empresas, de la que rescato lo siguiente:                                                                                                                                       “La cadena agroindustrial de la manzana en Tunuyán ha perdido competitividad en los últimos cuarenta años. Los efectos socioeconómicos de esto son notorios en las dos últimas décadas.  Así el 80% eran pequeños productores y el 20% eran productores empresarios (asociados).
            Los primeros resistieron estoicamente en pequeñas parcelas, con escasa tecnificación, sin acceso a créditos, tareas familiarizadas artesanales que aprendieron, siendo trabajadores en dependencia, expendían  a granel; agregando a su indefensión los estragos climáticos de granizo y helada.  Creemos que asistimos a su desaparición.
            Los segundos, los empresarios atesoraron importantes fincas y por su posibilidad de crédito, trataron el producto manzanero con buena tecnología (fertilizantes, riego de goteo o aspersión, cosechadoras mecánicas, comercialización en fresco, exportación de jugo concentrado y sidras) de las cuales algunas alcanzaron renombre internacional.
            No obstante estos últimos no escaparon a la sangría de la competencia nacional y la  globalizada , muchos cayeron en quiebra o tuvieron que fusionarse.
            En general los alcances actuales son mínimos; Tunuyán en el rubro manzanero no avisora futuro, teniendo en cuenta el notable avance que tiene en su territorio la vitivinicultura.”
            Volviendo al comienzo lanzo la duda ¿es Tunuyán la Capital de la Manzana? 
                                                                            Alfredo Vicente




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MIS MIL COSAS E HITOS BIOGRÁFICOS

ORÍGENES, TRAYECTORIA

             Nacer y crecer en una finca rural tiene sus privilegios en Tunuyán, lo viví y el espacio allí  me sobrepasó. Hileras e hileras de manzanos encuadradas por largas alamedas. La humilde casa de contratista en que viví estaba muy cerca del arroyo esculpido por altas barrancas y la ruta que lo sorteaba por un puente grande.   Todo esto fue muy grande, a mis ojos de niño; grandes sauces que superaban el barranco tras la casa y también sauces delante de ella dando sombra al patio enmarcado por una estrecha acequia que llegaba hasta la huerta. Cerca de ella estaba el chiquero, siempre surtido de chanchos en engorde. Todo esto me parecía entonces lejano, así como la casa de mis abuelos paternos y de mis tíos, ellas repartidas en distintos  lugares de la finca.
            A los siete años empecé la escuela primaria, escuela a dos kilómetros de mi casa. Los caminé inicialmente en compañía de compañeros más grandes, vecinos que también iban allí. Luego tuve mi bicicleta con la que el recorrido se hacía menos aburrido. Terminé el sexto grado con buenas notas y concepto alto. De mi paso por ella recuerdo las fiestas de fin de curso con los usuales bailes tradicionales (cuecas, gatos , zambas, chacareras, escondidos, carnavalitos, pericón) casi en todos ellos participaba pues tenía disposición, la que además era estimulada por mis padres que me preparaban buenas y coloridas vestimentas.
            Después mis padres apostaron porque siguiera estudiando. Para ello tenía que viajar en ómnibus todas las madrugadas los seis kilómetros que separaban mi casa de la Villa. En un instituto bachillerato-normal. A los dos años con mis padres nos mudamos a la Villa terminando mi pesado trajín de los viajes. Aprobé los cursos y materias sin dificultad y pude graduarme de maestro normal nacional. De esa etapa quedaron hermosos hechos estudiantiles de la época; tales como el día del Estudiante y su clásico picnic, seguido por la Farándula y su carrusel de temas representativos de todos los colegios, finalizando con el baile y elección de la Reina del Estudiante.
            Inscripto en la docencia empecé dando clases en reemplazos y contratos temporarios. Entonces conseguí interinato en la parte Secundaria Nacional, también en el nivel primario en la misma Escuela. Pasados algunos años esos interinatos pasaron a titularizarse y accedí a ser profesor de las cátedras de Geografía, Educación Cívica y Activ. Plásticas(Dibujo).
            De mi trayectoria  docente tengo presente mi participación en actos patrios, en los que tenía cierto protagonismo al diseñar y plasmar los frisos alusivos a efemérides; lo que yo hacía voluntariamente, haciendo uso de mi creativa facilidad en el dibujo y la pintura.
            En el año dos mil tres llegó mi jubilación y como corolario de esa tarea diré que entregué mucho de mi vida a esos niños y jóvenes; pero al mismo tiempo lo mucho que coseché de ellos, esto último siempre lo agradeceré; lo mismo que el haberme dedicado a enseñar.
                                                                    Alfredo Vicente

AFICIONES Y HOBIES

             La juventud me alentó a coleccionar, optando por la filatelia y la numismática. Tendenciás que después de muchos años, fueron abandonadas debido a que no las llevé con orden y con la información que requerían.
             Fui y sigo siendo un gran aficionado a la fotografía. En épocas del blanco y negro, tuve mi humilde cámara con que obtenía tomas familiares y también algunas paisajísticas y especiales.
            Pude luego tener una pequeña filmadora, la que me permitió hermosas experiencias, obteniendo pasajes no sólo de mi departamento y provincia; sino también en viajes a España donde me vi fijar con ella cosas importantes para mí.
            No dejé de lado mi cámara de fotos; la que fue cambiando (no llegando nunca a una profesional, con zoon y otros implementos), pero así hasta tener mi digital, que facilita tanto el tema de las anteriores, a carrete y revelado.
           
             

            








TUNUYÁN Y EL ARTE

PASIÓN POR LA PLÁSTICA


Empiezo por declarar mi particular visión del artista,  que quizá no coincida con la de aquellos “grandes conocedores de arte”. Ya que ellos priorizan valorizar económicamente a obras y autores desde la posición de tasadores de un mercado. Ellos están atentos en galerías importantes, al pulso de los coleccionistas que suelen ver en algunas obras la tenencia o posesión de un “valor”. Por lo tanto veré sólo al “artista de alma”(como me atrevo llamarlo), y es aquel que se expresa artísticamente como una necesidad, sin tener en cuenta si es del gusto de otros y si por ello será o no reconocido.  En Tunuyán he tenido la oportunidad unos años atrás, de conocer artistas con los que compartí esa pasión y que nunca pasó a ser algo profesional.  Solo era una dedicación extra, fuera de la rutina laboral que cada uno cumplíamos y que no era la que nos daba sustento económico. Hubo un intento de congregarnos al fundarse el Centro de Esudios Históricos y Culturales del Valle de Uco del que paticiparon pintores, poetas escritores y otros cultores de expresiones manuales diversas. Desde allí se programaban exposiciones y encuentros colectivos interesantes.                       Estos eventos también tuvieron sede en San Carlos y Tupungato. Y hasta en una oportunidad se consiguió un sector en el Museo Emiliano Guiñazú- Casa de Fader (Luján de Cuyo). Por falta de credibilidad fue decayendo el Centro, llevando a su desgranamiento. Algunos iniciamos separadamente reuniones, el caso de los de Plástica, donde proyectamos trabajos grupales y dictados de charlas públicas dadas por cada uno de nosotros, sobre biografía y obras de renombrados maestros renacentistas de la pintura.  Esto enriqueció nuestras  posibilidades en la disciplina plástica y  nuestra relación personal.         Recuerdo gratamente a Margarita , Beatriz, Meinieri y Guillermo , artistas de alma de quienes quiero resaltar sus particularidades expresivas. 
       Así Alberto "Titi" Meinieri (empleado administrativo de una empresa) era un eximio paisajista con tendencia impresionista. Pintaba directamente del natural lugares de Tunuyán, temas tratados con exquisito perfeccionismo y colorido. 
       Guillermo Puicercus usaba el acrílico pulverizado, donde lograba novedosos matices y transparencias de prolijo trabajo. Su temática era  abstracta  y de geometrías simétricas en combinaciones de belleza especial.              Beatriz "Bety" Batri (docente de plástica) de sus temas muy trabajados surgían surgían visiones sociales o metafísicos los que expresaba en la compleja técnica del grabado. 
       Margarita Forni, autodidacta dedicaba su atención  al dibujo a lápiz, carbonilla o pastel logrando composiciones y retratos excelentes. 
       Toca ahora mi propia especialidad (Alfredo, docente de plástica) básicamente dibujante, alterné muchas disciplinas: tinta, oleo, acuarela, acrílico y técnicas mixtas tendiendo al realismo.
        He conocido muchos otros artistas de alma, que tampoco “fueron profetas” en Tunuyán que desde el anonimato merecen mi reconocimiento y que prefiero no individualizar para no caer en olvidos inaceptables. Solo me resta decir que no recuerdo de estas épocas que haya habido muchas agrupaciones o instituciones del departamento que apoyaran a artistas locales y dieran trascendencia a su obra, lo cual les permitiera vivir de ello. Si alguno lo ha logrado ha sido a través de su emigración a otras ciudades.  Hace ya muchos años que yo no resido en Tunuyán, por lo que no tengo autoridad para decir que eso sigue siendo así, si ha habido novedades en buena hora. Visito de tanto en tanto a mi Tunuyán natal y en esas breves estancias nadie me informó sobre el tema. Sigo pintando donde vivo en Godoy Cruz, lo hago para mí, mis amigos y parientes. Sigue siendo mi pasión y espero que siga siéndolo hasta que mis posibilidades me lo permitan.
                                                        Alfredo vicente


 

 






MIS VIEJOS EN EL RECUERDO

DEUDA CON DON ALFREDO

                                                                                                     
            Contar su vida es mi deuda, es como contar parte de mi historia. “Despertaba el siglo XX cuando él dejaba a su natal Salamanca iba a América con su Tía, con quien se quedara años atrás mientras su familia allá en Argentina buscaban un anhelado y mejor futuro. 
         Así se reunió  con ellos que lo esperaban en un humilde rancho del Tunuyán mendocino donde fue aprendiendo y conociendo costumbres  a hermanos,  y nuevos amigos que en poco lo acriollaron, volviéndose tan gaucho como ellos  lo fueran  y al punto lo aceptaran.  Amigo del caballo y por ello también del campo abierto, con clara intuición vió brillar su destino en la agricultura que allí despertaba. Su  clara inteligencia pronto le dio el timón de esa gran familia    cuyos miembros confiaron  en su seriedad y en su honestidad total, y hermanados juntos alinearon manzanos, perales y tal vez ciruelos que dieron vida y progreso a nuevos hogares que pronto brotaron. El suyo también floreció donde su claro ejemplo fue el farol de hijos y nietos.    Algunos cercanos no le fueron leales pero su humildad hizo que su mejilla devolviera comprensión.         Siempre conservó verdaderas amistades.  Al final le tocó vivir el espacio urbano que no era el suyo, pero el querer otro futuro para sus hijos le llevó a ceder, por ellos haría cualquier sacrificio. No olvidó la tierra de la que le apartó su gastada energía. Sus otoñales tiempos marcados de tristeza lo vieron en una lucha desigual, con la que se enfrentó con la dignidad de siempre.                                 Así llegó el día en que se marchó dando por rendida su misión humana y así Don Alfredo, quizá allí siga esperando a aquellos que de él bebieron la clara hidalguía de ser y servir. Esos que después de imitarlo y de cumplir sus vidas, aspiren al premio  de ubicarse a su lado.”
                                                                
Alfredo Vicente














RECORDANDO A DOÑA CARMEN


    Ella Doña Carmen, mi madre es la otra parte de mi historia; de condición emprendedora y fuerte de espíritu. De familia humilde nació en Buena Nueva (Guaymallén). Muy joven tuvo que ayudar a su padre imposibilitado en sus piernas, debido al efecto de pisar barro par adobes y ladrillos. Van a Bermejo donde ella cosecha y llena muchos tachos de uva al día para mantener su familia.                                                                                                                           Datos de parientes la alentaron a mudarse a Tunuyán, donde marchó con sus padres y hermanos menores, y donde lograron afincarse. Allí conoció a Alfredo su fiel esposo de por vida. Con él compartió la vida frutícola de finca, donde nacieron y crecieron los hijos, a los que guió y defendió como leona.                           Siempre fue el centro de su parentezco, siendo la que más ayudó a sus padres y a los que acompañó, hasta el momento de sus muertes.                                Luego con su marido (siempre a su lado) decidieron vivir en la Villa, donde siguió atenta a los destinos de sus hijos y respetándoles sus modalidades.                  Y al perder a su compañero eterno,  tal vez por esa recordación, ella creyó que los hijos apreciaríamos más, la memoria de él que la de ella.                                Pero ya consumida, despojada de la energía que la acompañó, ella dejó este mundo, y hoy le digo si ella me entiende, que debe saber que eso no es así, que nuestro recuerdo hacia ellos va por igual, 50 y 50 si pusiéramos valores.                  Doña Carmen anidará siempre en el alma de su descendencia, lo hará su ejemplo de fortaleza y la lealtad que la distinguió.                                                        Ella, seguro estará yá junto a aquél, con quien compartieron la vida. Una vida que seguirá iluminándonos a quienes hoy recordamos a Doña Carmen.                                                                   Alfredo Vicente


EPÍLOGO

           Ocupo este final como anecdotario muy personal, respecto a mis padres.
Mi viejo muy criollo y tradicionalista, nos soñaba agauchados, para lo que nos hacía hacer botas a medida, con mi tío que era zapatero. Complementaba esto mi vieja, que sabía de costura, confeccionándonos (a mi hermano menor, de 7 y a mí de 10 aprox.) bombachas y camperas (en buena tela) equipo que usábamos gustosos, cuando salíamos de gala.
          Debo agregar que mis viejos, nos permitieron que tomáramos clases de baile folclórico en una academia, (siempre a los dos varones pues mi hermana era aún muy pequeña). Para ello, viajábamos dos días a la semana al centro, donde aprendimos muchas danzas. En fiestas familiares, les ilusionaba vernos bailar el malambo juntos.
         Algo que también nunca olvidaré, eran las visitas diarias de mi viejo ya jubilado, hacía a mi casa familiar, que quedaba muy cerca de la suya. Un mimo para estar al día sobre lo que nos acontecía. Yo en contadas ocasiones iba a la suya, no sólo a verlos sino a buscar alguna herramienta o elemento, que sabía que él siempre guardaba en cajoncitos. Cuando yo luego de estar con ellos, me dirigía al fondo él me decía con humor irónico: " Ya vendrás por algo que llevarte, no"
        A esto uno la imagen de mi vieja pegada al ventanal, esperando que yo pasara por la vereda opuesta a dar clase, desde allí me saludaba con cierto orgullo.

       


martes, 12 de junio de 2012

ESCUDO DE TUNUYÁN: HISTORIA Y VERDAD


En 1978 el intendente de facto de Tunuyán José Marchiori (un suboficial retirado del ejército), citó a quien escribe:  Alfredo Vicente (docente y artista plástico oriundo y residente del departamento) para que diseñara un escudo.   Habiéndose  rechazado ya algunos diseños  presentados por otros dibujantes, el suscribiente conocedor de los temas más representativos de su departamento, elaboró un diseño completo y a color que presentó  prontamente.    
Días después Vicente fue citado nuevamente al Municipio y se le informó que su idea heráldica había sido aceptada por la Dirección General de Asuntos Municipales de la Provincia bajo la Ordenanza N° 41/ 78  con lo cual pasaba a ser el Escudo Oficial de Tunuyán. El intendente no extendió retribución alguna por ello, ni Vicente puso precio a su trabajo;  él sólo  pensó que como correspondía  se reconocería su autoría.  Aparte de ello realizó varias reproducciones en materiales no comunes (repujado en lámina de cobre) las que fueron obsequiadas a altos dignatarios provinciales y nacionales.
  El reconocimiento esperado por el autor nunca se produjo y en vista del estilo autoritario  de la Dictadura Militar imperante, no le aconsejaban a éste a insistir sobre el tema, pues era inapelable
Pasaron varios años, el país había vuelto a la democracia , otros intendentes accedieron en la conducción municipal. En tanto otro pintor local intentaba plagiar la autoría de Vicente,  que no había tenido noticia alguna referida  a lo que le pertenecía.  En esa impaciencia Vicente se entrevistó con el ex intendente de la dictadura José Marchiori en su domicilio y allí  éste negó de plano la intervención de Vicente  en la creación del Escudo.
Ante esto  en 1994 el interesado conversó con  algunos ediles que conformaban el Concejo Deliberante en ese  momento,  por lo que  elevaron un proyecto de ordenanza para considerar e investigar la autoría del Escudo.
 no se trató sino que fue archivado. No obstante el Concejo citó a Vicente a una reunión un tanto informal a la que también asistieron el mencionado “intendente de facto” y el artista del plagio.  No hace falta detallar que allí no había la menor intención de aclarar nada, mas bien consistió en una confrontación o careo (que no es función legislativa) y donde todo quedó igual;  de ese encuentro Vicente se retiró evidentemente ofendido.
Nuevamente transcurrió un largo lapso, donde Vicente insistió  en divulgar en  forma oral y escrita  su verdad,  en cuanto a su autoría y que sólo buscaba tal reconocimiento.  Así en 2009 residiendo Vicente fuera del país recibió un impreso con motivo del 129 aniversario de Tunuyán, donde un titulado lo confirmaba como “autor del Escudo a Alfredo Vicente”.
A su retorno al país en 2011  se vio motivado a elevar  su reclamo ante el Honorable Concejo Deliberante, para que Él mismo tratara el caso de la autoría del Escudo Departamental.
Un sector de ediles citaron al reclamante haciéndole conocer los resultados favorables a que habían llegado tras la comprobación de testimonios y datos. Por tal motivo se dio forma a un proyecto, que en forma de Declaración  iría  adjunta a la Ordenanza N° 41/78.
Este proyecto fue favorablemente considerado y sometido a votación por el  Despacho de Comisión  de Poderes y Asuntos Varios, en Sesión Ordinaria del día 07 de octubre de 2011, en la que resulta aprobado por mayoría.
 Surge así la DECLARACIÓN N° 398  en la que se consigna que la idea y diseño del Escudo pertenecen  a ALFREDO VICENTE, mediante la cual se aclaró esa situación tan contradictoria,  que se había dilatado excesivamente en el tiempo.
Considerando los contenidos de la Declaración  y en uso de sus facultades,  el Honorable Concejo Deliberante de Tunuyán, "DECLARA:  -Distíngase con una placa recordatoria al Sr. Vicente, Alfredo por  la diagramación y selección de los elementos que configuran la simbología identitaria de nuestro Escudo Departamental.    –Envíese copia de la presente con los anexos correspondientes a la DGE,  al Área de Educación del Municipio y a las Escuelas del Departamento de Tunuyán para su conocimiento".  - "Comuníquese al Sr.  Alfredo Vicente los términos de la presente Declaración. –Comuníquese, publíquese, y dése al Registro de Declaraciones".  Tunuyán, 7 de octubre de 2011.                                                  

                         Enero de 2012, consignado como Derecho Intelectual de  Alfredo Vicente

martes, 28 de febrero de 2012

TUNUYÁN EN LA HISTORIA

PRIMEROS HABITANTES
No existen en tierras tunuyaninas restos prehistóricos que permitan ubicar asentamientos humanos en ellas.
Recién en épocas anteriores a la llegada del español, se registran indicios de grupos  que habitaron el sector departamental y alrededores. Esta zona se la ha llamado Depresión de los Huarpes.
Justamente el grupo más importante fue el Huarpe (que algunos suponen un desprendimiento del Imperio Inca). De allí que fuera el que desarrollara la agricultura por riego y otras actividades sedentarias. Sus cultivos eran principalmente el maíz y la papa. Recolectaban también los frutos del algarrobo y el chañar.
Realizaron piezas de barro cocido (recipientes variados), tejían y componían algunas prendas en rudimentarios telares. También usaron ojotas de cuero de guanaco del que aprovecharon su carne y lana. Se adornaron con plumas de ñandú (choique) cuya carne también usaron como alimento.
Habitaron chozas de piedra y barro con techo de paja.
Otros grupos sureños avanzaron al Valle de Uco. Los Puelches (de la línea Pehuenche patagónica) que eran errantes, cambiando de sitios manejados por la recolección y la caza, cobijándose en toldos de cuero de guanaco con el que también se vestían. En ocasiones robaron a grupos establecidos, aunque finalmente se fueron integrando a los Huarpes, de los que aprendieron la agricultura y demás habilidades.
El último grupo muy belicoso, sólo dedicado al pillaje era el Huilliche derivado de Araucanos (Chile), llamados Picunches por los Huarpes,  a quienes asaltaban y robaban para luego huir con el botín a refugiarse en sus escondrijos de la montaña.
Con la llegada del conquistador español la región de Cuyo fue regida por la Capitanía de Chile. Desde allí se comisionó en 1552 al Capitán Francisco de Villagra a que visitara la región de Uco. Su encuentro con los Huarpes y Puelches asentados cerca del río (Tunuyán) tuvo una amistosa relación y de ella obtuvo información para regresar a Chile por el Portillo, paso que no conocían.
A su regreso a Chile y ante su superior Don Diego de Mendoza, le presentó el informe de su recorrida por nuestra zona describiendo el tipo de vida de las poblaciones originarias que revistó, (Huarpe-Puelche) el que decía: “Encuentro casas de piedra y paja con puertas orientadas al oeste protegiéndose de los vientos fríos del sudeste. Sus habitantes de piel cobriza cultivan vegetales comestibles que riegan por medio de canales que llevan agua del río cercano llamado en su lengua, Tunuyán (De la Tierra que Tiembla).”
“Trabajan el barro cocido modelando recipientes decorados, tejen su vestimenta en telares con lana de animales silvestres que también tiñen,  estas habilidades los ubican como hombres inteligentes.”

LAS ESTANCIAS
Fundada Mendoza por Pedro del Castillo en 1551, los descendientes de Don José Villegas (posesionado en Cuyo) se interesaron por las tierras de Uco las que dividieron en Estancias pues suponían propias para la ganadería. Esto afectó mucho a Huarpes y Puelches pues en dichas Estancias regía el sistema de la Mita o Encomiendas, el que incluía a los aborígenes existentes en ellas también como propiedad. Así la mayoría de los hombres de esos grupos fueron obligados a trabajar para la Corona Española en las minas chilenas. Su traslado al otro lado de la montaña y el mal trato recibido en ese trabajo esclavo significó que nunca volvieran a sus tierras y que casi ocasionara el exterminio de esa raza nativa.
Dos de las Estancias representadas en lo que después fuera el actual Tunuyán, fueron llamadas una El Totoral y la otra El Melocotón.

EL MALÓN
Los Huilliches y Picunches  se hicieron más temibles al apropiarse del  caballo traído por el español, ya que empezaron a  organizar malones que atacaban los poblados nativos y de colonizadores hispánicos. Allí  robaban, tomaban cautivos y dejaban la destrucción a su paso.
Por ello se determinó la instalación de un fortín en la cabecera del Valle de Uco que era San Carlos.
Esto vino a dar seguridad a quienes vivían dentro de las estancias El Totoral y El Melocotón.

TUNUYÁN Y CRUCE DE LOS ANDES
Cuando San Martín gobernaba Mendoza y preparaba el Ejército de Los Andes, muchas veces recorrió el Valle de Uco inspeccionando el Paso El Portillo. En una ocasión tuvo contacto con tribus aborígenes en un lugar que por ese echo pasó a llamarse La Consulta. En el encuentro el General convenció a los caciques que llevaría sus tropas por pasos de Uco; información falsa, que sabía llegaría al enemigo español tras la montaña.
En Tunuyán, San Martín tenía amistad con Francisco Delgado (dueño de la Posta El Totoral (hoy Casa de los Villanueva), y allí paraba siempre.
Al momento de cruzar la cordillera en 1817, el Libertador dispuso que por El Portillo sólo pasaría una pequeña avanzada al mando del Capitan Lemos que al llegar a San Gabriel (Chile) sorprendió un puesto español que dio aviso al resto que por ahí llegaría el ejército esperado, cuando en realidad éste ya estaba pasando por pasos del norte como Uspallata, Los Patos, El Planchón y otros, tras ello la libertad de Chile quedó sellada. Finalizada la campaña con la liberación de Perú, San Martín vuelve a Mendoza por el Paso El Portillo.
En Tunuyán lo recibe un grupo comandado por el Coronel Olazabal con quién se abrasa junto a un manzano (recordado como Manzano Histórico, lugar en que también se erigió el monumento Retorno a la Patria).
Después de descansar allí el General se dirigió con el grupo a la posta de Delgado donde pasó unos días y seguidamente se dirigió a Mendoza punto que determinó su renunciamiento y salida del país.

SAN CARLOS GOBIERNO DE UCO
Las Estancias tenían como cabecera gubernativa a San Carlos la que era representada por un comisario de policía, un decurión ( alcalde) y un juez de policía.
En 1854 siendo gobernador Juan Cornelio Moyano se cambió el nombre de Estancias por el de Subdelegaciones y San Carlos siguió siendo Subdelegación General del Valle de Uco.

HACIA LA FUNDACIÓN DE TUNUYÁN
En 1858 siendo aún gobernador Moyano, un decreto dispuso que en la Subdelegación de San Carlos se conformaran dos distritos. Estos eran el de Tunuyán con cabecera en SanCarlos y el de Tupungato con cabecera en la Arboleda (importante enclave jesuítico).
El 25 de noviembre  de ese mismo año (1858) se inician las gestiones para que Tunuyán tuviera su autonomía.
En el año 1864 Tupungato obtuvo su autonomía y pasó a ser la Subdelegación de Tupungato, en tanto que Tunuyán permaneció como sección adjunta a San Carlos.
Recién en 1880 en el gobierno de Elías Villanueva, Tunuyán fue declarado Departamento demarcándose sus límites con los de San Carlos al sureste y con los de Tupungato al norte.
Ante ello la provincia de Mendoza aceptó la donación de nueve hectáreas por parte de Benigno Villanueva (propietario de El Totoral) destinadas a emplazar la Villa cabecera del Departamento.
Se ubicaron allí la Casa Municipal, el Cuartel de Policía y el Juzgado de Paz. También se demarcó la Plaza y frente a ella la Iglesia Parroquial.
Fue designado como intendente de la incipiente población a Samuel Villanueva, quien se hizo cargo a partir de 1881.
El día de la fundación de Tunuyán, 25 de noviembre de 1880 se unificó considerando el día que se iniciaron las gestiones (en 1858) con el año en que se concretaron las mismas.

LOS AVANCES
Con el tiempo Tunuyán fue creciendo merced a la llegada de pioneros nativos e inmigrantes que incidieron en las producciones y el comercio unidos al creciente protagonismo político-social. El ferrocarril y el trazado de vías de comunicación lo conectaron a otros centros del territorio provincial y nacional (paso de la Ruta Nacional 40, de gran importancia).
La parcelación en fincas de cultivos más pequeñas, permitió el mayor rendimiento y la calidad de lo producido. Esto posibilitó el establecimiento de variadas industrias.
La demanda de la población atrajo el arraigo de profesionales la que  fue cubriendo la demanda poco a poco.
La importancia céntrica de la Avenida San Martín no impidió el desarrollo de calles laterales y paralelas a ella que crearon un sinfín de posibilidades. Esto también exigió la aparición de nuevos barrios que ampliaron el perímetro departamental.

LA CIUDAD
La Villa fue quedando chica como denominación y así el 3 de noviembre de 1964 la Legislatura Provincial premió su evolución con el título de Ciudad. El resto de los distritos y zonas rurales fueron paulatinamente teniendo más servicios y vinculaciones.
Coronando la memoria departamental no podemos dejar de mencionar dos hechos significativos que le permitieron exhibir sus propios símbolos, así en 1978 tuvo su Escudo obra del docente y artista Alfredo Vicente y en 2011 también su Bandera creada por el artista Emanuel Dalmau.



Investigación: Alfredo Vicente
Bibliografía consultada: Anuarios Cartografía y Archivo  Municipales. Informes Cámara de Comercio, C. Deliberante departamentales y Legislatura Provincial. Historia y perspectivas del Valle de Uco.